Holy Hell: juventud, belleza y un maestro

¿Te apuntarías a un campamento de verano donde todos son jóvenes, guapos y se pasan el día abrazando árboles en la naturaleza?

¡El no ya lo tienes! Pero cuidado, que algo aparentemente inofensivo puede acabar convirtiéndose en un Holy Hell.

La única condición: CUERPAZO.

Felise los 30

En los años 80 Will Allen es un joven guapo, americano, inteligente y gay. Todo esto sumado le hace la vida un poco imposible, sintiéndose un outkast, un desplazado, alguien que la sociedad no quiere ni ver. Incluidos sus padres. Cuando su hermana le habla de The Buddhafield no se lo piensa dos veces porque ¿quién no iba a querer estar rodeado de gente guapa y sin preocupaciones?

The Buddhafield

Ponte en su lugar: Will llega a un sitio donde todo el mundo es guapo y el maestro es un líder carismático con un sospechoso parecido físico a Putin. Se pasan el día siendo felices en el campo. Abrazándose pero sin sexo y sin drogas. Simplemente viviendo la vida. Flipándolo con la naturaleza. ¿Quién no querría vivir en un mundo así? Además, Michael te quiere. Ve luz en ti. Absorbe rápido tus cualidades y quiere que las explotes al máximo. Que te sientas realizado. Por eso, Will, amante de la fotografía y la imagen, acaba convirtiéndose en el retratista personal del Maestro, como cuando Velázquez se pasaba por palacio a retratar a las celebrities de la época.

Michael: el maestro

Michael al principio es bastante guay. No deja de ser una persona con un tremendo sex appeal cerebral, que te hace no sé qué tocándote en la frente y tú lo flipas. ¿Cómo consigue que le adoren? Con un poco de sugestión colectiva, abrazos intensos y expresión verbal de los traumas infantiles de todos los componentes. Michael crea un clima burbuja en el que todos sienten conocerse desde tiempos ancestrales. Mezclando un poco de budismo yuppi con muestras de cariño.

Es que es Putin con un poco de rimmel no me digas que no.
Unidos en la soledad

Michael los hace partícipes de una comunidad que se muestra aparentemente unida. Haciendo servicios de ayuda, meditando juntos o yendo a bañarse al mar. Este falso sentimiento de unidad hace que personas jóvenes (casi todos tenían menos de 25 años) con poca autoestima sientan un tremendo sentido de pertenencia. El gran maestro combina este falso ambiente de comunidad con terapias privadas en las que los hace sentir especiales, elegidos y únicos. ¡Parece fácil!

Todos los días son como la celebración de un matrimonio donde los presupuestos no nacen de un préstamo bancario si no de la Naturaleza.
SE les va de las manos

El grupo yupi se convierte en una secta y todos van a vivir a una casa en la que la adoración a Michael es absoluta. ¿Quién aceptaría tener que cargar con una silla especial para el maestro? ¿Es que no se puede sentar en el suelo? Pero “el servicio” llevado a cabo por parte de los integrantes no puede verse como trabajo si no como un enorme gesto de gratitud hacia el Maestro. Él los ha salvado. Qué menos que esté cómodo.

Es un poco como cuando le llevas el café a la cama a alguien. Lo haces para mostrarle cariño. Aprecio. Gratitud. No lo haces como trabajo. Imagínate el grado de adoración de los integrantes. Imagínate tirarte de los 20 a los 40 en una comunidad en la que no te ha faltado casa ni comida. Como si fuese una gran familia. Con gente con la que sientes que estás más que unida. Cómo no vas a llevarle la silla plegable a dónde haga falta, amiga.

Cuando te han puesto unos likes de más en una foto de instagram y ya te crees La Pantoja.
La confianza

El Maestro aprieta las tuercas, obligándoles a hacer obras de teatro que giran en torno a su persona. Abusando sexualmente de ellos en sus terapias privadas. Obligando a sus integrantes a abortar. Exigiendo más y más mientras él actúa cada vez más divino. Más altivo. Empieza a gritar y a hacerse retoques estéticos para permanecer siempre guapo. Siempre joven. Siempre perfecto. Obviamente Will sólo retrata lo bueno del líder. Pero poco a poco, empieza a darse cuenta de que su ojo edita y selecciona, que ya no es espontáneo. Que ya no todo vale. Y un sentir silencioso de rechazo hacia el maestro empieza a respirarse en el ambiente.

El declive

Después de 20 años, algunos miembros de la secta empiezan a irse. Empiezan los rumores. Se hablan entre ellos. Resulta que el Maestro es un abusador. Un mentiroso. Que hay que salir de ahí. Pero a  saber qué hay fuera, dónde están nuestras familias. ¿Cómo he podido ser tan tonto? ¿Qué va a ser de mí? Y ese deseo de haber preferido mantenerse ignorante porque ahora que sabes dónde estás no te queda otra que actuar en consecuencia. Y estás perdido. Por suerte, la mayoría de ellos acaban saliendo porque si algo hizo bien Michael es conseguir que la unión entre ellos sea fuerte, leal y sincera. Ellos se quieren de verdad. Mucho.

El documental

El material de Will es de un valor incalculable. Aunque evitara retratar las situaciones más críticas, no deja de describir perfectamente el tipo de persona que es Michael: un loco usurpador de mentes. Al final, la mayoría de ellos consiguen encontrar su propio camino, aunque sus vidas no podrán ser nunca normales.

El documental Holy Hell ha sido producido por Jared Leto, salió en 2016 y está disponible en Netflix. Recomendación La Sarishe: no lo veas un día de regla.

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