Voy a leer 1 libro al día durante 7 días. Día 4

¿Pensábais que hoy era el día en el que me moría?

Pues casi. A ver, cómo lo digo. Quería leer el ensayo Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer de Foster Wallace, tal y como me había recomendado mi amigo Pablo. Cuál ha sido mi sorpresa cuando me lo he pillado en versión .epub (ebook) y resulta que me había cogido una edición en la que, antes del libro que debía leer, de 160 páginas, había unas 200-250 páginas más de otros ensayos que no venían al caso. Para que me entendáis en porcentajes, que es como funciona el kindle: Algo supuestamente divertido que no volveré a hacer es un 20% del texto, los otros ensayos conforman un 50% del texto y el resto del porcentaje es el destinado a referencias, notas, etc. Por supuesto que de esto me he enterado cuando llevaba un 20% leído de los otros ensayos e iba a desistir y por suerte Pablo estaba mirando mis instastories y me ha dicho ANDE VAS LOCA. Iba a abandonar. Sí. Pero luego he dicho:

MAKE THEM EAT IT!!

Y he seguido.

Día 4. Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer – Foster Wallace. 1997. Mondadori. Entre 160 y 400 páginas (LOOL)

Pues a ver en primer lugar os digo que de la edición que me he leído que tiene más COSITAS me ha flipado en gran medida el ensayo “<<E unibus pluram>>: televisión y narrativa americana”.

<<E unibus pluram>>: televisión y narrativa americana

Pero flipar de ponerme muy cachonda con algún que otro párrafo, como el siguiente en el que cita a Hyde hablando acerca del papel de la ironía:

… como dice Hyde (que obviamente me cae bien): <<La ironía solamente se puede usar como emergencia. Prolongada en el tiempo, es la voz de los encerrados a quienes ha llegado a gustarles su celda>>.

A mí esto me ha teletransportado directamente a todos esos momentos vividos en redes sociales en los cuales hay un “escándalo político” aka “día histórico” en el cual la red se peta de memes super sarcásticos e irónicos. Mediante estos memes, que compartimos un poco agradecidos por el sentimiento de que no estamos solos y un poco por el “más vale reírse”, mostramos nuestra repulsa al hecho y nos quedamos satisfechos. Dichos memes pasan de internet a la televisión -se vuelven mainstream si quieres- y entonces el descontento se hace oficial, la disconformidad está comunicada a quienes deben saberlo. Y ahí se queda. No pasa nada. Entonces entra la depresión y la sensación de ahogo, de estar atrapado en una celda como dice Hyde. Pero da igual, porque mañana saldrá otro escándalo y volveremos a petar la red de memes. ¿Me explico? Yo todavía tengo que pensar al respecto de este ensayo, pero me ha removido cosas. Cosas nazis.

Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer, ¿de qué va este ensayo?

Ahora sí. ¿De qué va el libro? Te diré en primer lugar que es un libro muy ameno. Lleno de ironía (mira tú por dónde). Cuenta las vivencias de una semana en un crucero de lujo. En primera persona. Desde mi punto de vista, toda la narración puede dividirse en tres fases por parte del bueno de Foster:

a) Incomodidad por sentirse parte de un rebaño en el cual la gran parte de los servicios ofrecidos en el crucero de lujo son un poco EXCESIVOS

Desde un retrete de lujo a que su camarote sea ordenado cada vez que sale del mismo más de 30 minutos con una discreción propia del servicio de Queen Elisabeth (que no tengo ni idea, pero me lo imagino). Foster se siente incómodo siendo atendido y sustituido a la hora de hacer tareas tan cotidianas como llevar una toalla de un sitio a otro. Cualquiera que haya pasado una noche en algún hotel de 4 estrellas de una oferta de Groupon con SPA INCLUIDO puede empatizar con ese sentimiento de culpa e incomodidad muy alienante. Un servilismo que sólo puede disfrutar sin remordimientos alguien royal que ya ha nacido en ese entorno de confort y que por lo tanto no se cuestiona sus privilegios.

b) Adaptación rápida e inesperada al entorno y el miedo de convertirse en un Joffrey Baratheon

Si la movida de los privilegios es que en cuanto los tenemos al principio nos horrorizamos, pero luego dan gustito. En esta pequeña fase Foster me ha recordado a cuando repudié vilmente mis labiales del Mercadona (5 euros) porque ahora sólo iba a hacer uso de la calidad inigualable de los Liquid Velour Lipsticks de Jeffree Star (19 euros, os dejo enlace por si me queréis comprar alguno pa Navidad). Obviamente no es lo mismo que yo me gaste 20 euros en un pintalabios por muy frívolo que esto pueda parecer como con que alguien disfrute con tratamientos de excelencia por parte de un trabajador que es eso, un trabajador. Que no te quiere. Que te sonríe porque es su trabajo pero en realidad, en el mejor de los casos, debe estar cansadísimo y tú estás llamando al servicio de habitaciones 3 veces en una hora sólo porque no se te sintonizan los canales del satélite. “Pero es que yo he pagado eh”. Sí. Venga. Ciao.

El upgrading social que siento cuando me dejan un bombón en la almohada en un hotel.

c) La toma de consciencia de la alienación incipiente y el malestar que ello supone

Es curioso que teniendo en cuenta que se trata de un crucero en el cual hay un gran volumen de pasajeros aka clientes a satisfacer, este tipo de paquetes turísticos tienen la gran habilidad de hacerte sentir único. Especial. Para conseguirlo, se sirven de grandes narrativas muy épicas que beben de las técnicas de publicidad más despiadadas: fotos de paisajes paradisíacos (seguramente tú los verás rodeado de otras 200 personas más que invaden el espacio y no lo harán tan ensoñador como lo ves en tu folleto), textos equiparables al Cantar del Mio Cid, etc. Y cuando menos te lo esperas, acabas convenciéndote de que te lo mereces. De que te lo has ganado. De que eres mejor que los demás. Y, sin darte cuenta, eliminas de tu campo visual todas esas incomodidades tan propias del “rebaño”, un temor conocido como bovinoscopofobia. Lo explica muy bien este artículo de El País aquí:

El temor a ser visto como una vaca, es decir, ‘el miedo mórbido a ser visto como un ser bovino’ o boviscopofobia,es un síndrome que sufren algunos seres humanos, sobre todo en verano, cuando se ven de pronto a sí mismos dentro de una multitud que avanza, con la lentitud y pesadez de un rebaño de lanosos ungulados, en dirección a algún tipo de atracción turística.

Pero vamos que nuestro amigo Foster tiene sus neuronas y se da una poquita de cuenta y pasa sus horitas de luto al respecto.

Cuando vas a un evento de tu curro y te crees el alma de la fiesta y te pones MUY PESADO con el camarero de la barra libre.
Pero qué te ha parecido el libro a ti, SARISHE:

En resumen, a mí me ha parecido maravilloso. Sí es cierto que soy de aquellas personas que aprecian un texto irónico pero que luego al cabo de un rato se cansan porque soy así, una borde. Apunta algunas ideas muy significativas que pueden reaplicarse y reinterpretarse perfectamente a los años 2010 con toda la entrada de las RRSS y la política convertida como telerrealidad y me arrepiento de haber dejado los ensayos previos a medias porque la verdad es que me estaban flipando. Aunque sí, Foster Wallace me parece un poco pesado a veces y, si bien es cierto que admiro totalmente las personas que parten de una experiencia propia para llenar páginas y páginas de pensamiento filosófico, a veces me resultaba un poquito pedante. Aún así, tengo que darle un 8/10. Sí, efectivamente, porque soy una bellísima persona.

Ayer leí El Extranjero de Albert Camus.

Mañana leeré La secta de la Tierra Plana de Óscar Alarcia Mena.

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