Voy a leer 1 libro al día durante 7 días. Día 3.

¿Seré capaz de leer cada día un libro durante una semana?

Libro 1, libro 2 y libro 3… Pues no es por nada pero ya van tres libros seguidos. Yo ahora mismo:

Bow down bitchezzzzzzz

Día 3. El extranjero – Albert Camus, 1942. Alianza Editorial. 122 páginas.

Si habéis ido siguiendo las publicaciones anteriores, veréis que he reducido considerablemente el número de páginas. Creo que para una persona que tiene cargas familiares (mascotas) y que tiene que alimentarse y ducharse, es más que suficiente. Mi challenge mis normas, también te digo. Como acostumbro a hacer, he hecho un poco de research y básicamente me he leído lo que pone en la Wikipedia. Es importante que, si no lo sabíais, sepáis que la madre de Albert Camus era de familia menorquina, originaria de Sant Lluis. Que es por eso que en Menorca está petado de referencias (aunque creo que no se sabe si llegó a venir alguna vez a la isla). Y que éste ha sido uno de los motivos por los cuales quería leer uno de sus libros. Otra razón por la cual me decanté por un libro de Camus, es por haber contribuido a la filosofía del absurdo, manera de pensar y de básicamente fliparlo con la vida de una manera pasivo agresiva con la cual me siento bastante cómoda.

Filosofía del absurdo

Citando a la Wikipedia, el absurdismo “establece que los esfuerzos realizados por el ser humano para encontrar el significado absoluto y predeterminado dentro del universo fracasarán finalmente debido a que no existe tal significado (al menos en relación al hombre), caracterizándose así por su escepticismo en torno a los principios universales de la existencia. Por consiguiente, propugna que el significado de la existencia es la creación de un sentido particular puesto que la vida es insignificante por sí misma, y que la inexistencia de un significado supremo de la vida humana es una situación de regocijo y no de desolación, pues significa que cada individuo del género humano es libre para moldear su vida, edificándose su propio porvenir”. 

¿Ahora ya entendéis por qué me siento identificada? Está claro que en un mundo lleno de coachs, de hooligans, de pensamiento positivo y en resumen, de filosofías que empujan a los seres humanos a salir de su zona de confort para estamparse (literal) con la magia, tenía que haber un poco de absurdo en este challenge. Porque a ver, también os digo, el challenge en sí ya tiene su absurdo: LEE POR EL GUSTO DE LEER, NO POR QUERER DEMOSTRAR NADA, PAYASA. Si es que soy mi peor enemiga.

De qué va El Extranjero

En El Extranjero, que se lee en un par de horitas, nos encontramos con Meursault, que no es más que un pobre diablo que vive en Argel. El libro empieza con la muerte de su madre y su total aceptación de dicha muerte como algo inevitable y normal. Como es algo que puede pasar de manera tan aleatoria como que te cague un pájaro en la cara, Meursault sigue haciendo vida normal. Y se encuentra con Marie Cardona, que le pone un poco tontorrón. Y al día siguiente, ya empiezan a ser un poco novios, al menos ella cree eso, porque Meursault creer lo que se dice creer, no cree en nada. A su vez, le hace un favor a su vecino Raymond Sintes, que es un cabronazo que pega a mujeres, y le ayuda a escribir una carta. Una vez más, Meursault no le da importancia porque a ver, ¿qué es importante en esta vida?

De la playa a la cárcel

Meursault fortalece su amor retozando con Marie en la playa en varias ocasiones, sin embargo, cuando ella le pregunta si la quiere, él le dice que no cree. Lo de NO CREO me encanta, te lo digo. A Marie le parece mal, pero sabe que es raro y le quiere así como es. Porque así es Marie. Este inicio de romance super random se rompe cuando Meursault tendrá que enfrentarse a la cárcel. Esta situación a él un poco le afecta y un poco le resulta inevitable, al fin y al cabo es una manera como cualquier otra de estar vivo. A estas alturas, Meursault es tan ajeno a la realidad que me recuerda a la bolsa de plástico que vuela atolondrada en American Beauty.

Meursault enfrentándose a la vida.
El juez, el crucifijo y el pobre Meursault

Hasta aquí me estaba dando bastante dentera Meursault, pero después de este párrafo, como que acabo de cogerle cariño y digo, si también es verdad, si no tengo yo estas reacciones cada vez que enciendo la tele:

El juez pasó sus manos sobre la frente y repitió, con una voz un poco alterada, la pregunta: <<¿Por qué?. Tiene que decírmelo. ¿Por qué?>>. Yo seguía callado.

Se levantó bruscamente, fue a grandes zancadas hacia un extremo del despacho y abrió un cajón de un archivador. Extrajo un crucifijo de plata que blandió al volver hacia mí. Y con una voz completamente distinta, casi temblorosa, prorrumpió: <<¿Lo conoce usted, lo conoce?>>. Dije: <<Sí, naturalmente>>. Entonces me aseguró con gran viveza y apasionamiento que él creía en Dios, que estaba convencido de que nadie era lo bastante culpable para que Dios no le perdonase, pero que para eso hacía falta que el hombre, por su arrepentimiento, se hiciese como un niño cuya alma está vacía y puede acoger todo. Había inclinado todo su cuerpo sobre la mesa. Agitaba su crucifijo casi por encima de mí. A decir verdad, yo lo había seguido muy mal en su razonamiento, primero porque tenía calor y había en la habitación grandes moscas que se posaban en mi cara, pero también porque él me daba cierto miedo.

Cuando leo este párrafo, la imagen que me viene a la cabeza justo después es la siguiente:

MAÑANA. PERIODISMO. EL PODER NOS TIENE MIEDO. PERIODISMO. SIN NOSOTROS NO HAY DEMOCRACIA.

Y es que no hay nada como un hooligan para que yo me cague y empiece a pensar en otras cosas.

Dijiste que no pondrías nada de política

Y no lo he hecho. El libro me ha parecido bien. Bastante bien. Me he quedado deprimida, con un vacío existencial que me ha durado bastantes horas y probablemente en otro punto de mi ciclo menstrual hubiese llorado. Pero ahora mismo es que estoy en la cresta de la ola (ventana de fertilidad bitchez) y me lo he tomado bien. Sin duda, es un relato con el que puede empatizar cualquiera que viva en este mundo cada vez más absurdo. Y me temo que somos más los que nos sentimos totalmente alienados al transcurso de la socialización postmoderna y sin embargo estamos aparentemente activos, compartiendo y dándole al like, un poco con el afán de que no se nos note que no nos enteramos de nada. Una cosa del libro importante que se me olvidaba: se llama El extranjero precisamente por ese proceso de alienación llevado al infinito que lleva a cabo Meursault, que lo empuja a ser un extranjero dentro de su propia vida. Esto se ve de manera MUY TOP durante el juicio.

En cuanto al libro en sí, está perfectamente estructurado, capítulos no muy largos muy aptos para leerlos antes de ir a dormir, descripciones claras y ligeras. En definitiva, una lectura amena si no fuera por el trauma psicológico que te invade después:

Is this real life? Why is this happening to me? como forma de vida.

Nota: Le doy un 8/10 porque a ver es un Premio Nobel pero también porque de verdad que consigue deprimirte y hacerte dudar sobre el papel que tenemos en este mundo en pocas páginas Y ESO ES PERFECCIÓN.

El libro que leí ayer: El señor de las moscas de William Golding.

Mañana leeré: Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer de Foster Wallace.

 

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