Permafrost de Eva Baltasar

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Permafrost: ¿me ha gustado? es que no lo tengo muy claro, te lo digo

Yo justo después de leerlo

Este libro ha sido complicado, en el sentido de que de verdad, no tengo claro si me ha gustado o no. Eva Baltasar, la autora, nos lleva de la mano a meternos en la vida íntima y sentida de una joven (no recuerdo su nombre, ¡ni siquiera sé si lo tiene ahora que lo pienso!). La protagonista, tiene una madre un poco madre de más, una hermana algo cansina y ella misma también es un poco intensa de los cojones. Me imagino que tiene que ver con que Eva Baltasar es poeta, y sí que es cierto que en la novela, todo es muy gráfico, poético y a su vez… espeso. Creo que lo que me ha pasado es que me he atragantado con tanta recreación artística de lo cotidiano. También tengo la sensación de que si la protagonista en vez de ser lesbiana, hubiese sido hetero, este libro hubiese sido un poco inaguantable. Me parece que el amor entre mujeres escrito por mujeres tiene siempre algo de mágico y a la vez super crudo en el buen sentido, no sé si es porque igual yo también soy lesbiana y me estoy enterando ahora. Si es así, gracias Eva.

De todos modos, no me gustaría estar cometiendo el error de mitificar o idealizar el sexo entre mujeres, que repito: por ahora no tengo ni idea de cómo funciona.

Siento que me acabo de meter en un berenjenal y no sé cómo salir de él.

Permafrost de Eva Baltasar: ¿pretenciosa?

Entiendo que haya gente que haya sentido que no le interpela para nada esta novela, como también entiendo quienes la han tachado de pretenciosa. Lo entiendo perfectamente porque yo, queridas amigas, también he sido un poco pretenciosa en lo que viene siendo la vida. Y por eso, me he sentido un poco identificada con la protagonista, y no hay nada peor que ver las cosas que no te gustan de ti misma reflejadas ahí, en blanco y negro. He de decir la verdad, este libro describe perfectamente la típica fase intensita de «acabo de terminar la carrera y soy demasiado guay para este mundo, creo que le haría un favor a mi alma si me quitase de en medio, toda esta vulgaridad mundana me sobrepasa y el único sitio en el que creo que siento que la existencia pueril me hace justicia es cuando vivo el sexo como un acontecimiento épico y merecedor de ser narrado en los libros de Historia».

También te digo: aquí nadie ha dicho que los protagonistas de los libros te tengan que caer bien. Si Eva Baltasar me ha llevado hasta aquí, probablemente tan mal no lo haya hecho.

The permafrost al descubierto

Permafrost: mi párrafo favorito

Hay algunas de las quejas que se pincelan en el libro que me gustan por su sencilla contemporaneidad, de hecho, me hubiera encantado que Eva Baltasar hubiese seguido por aquí, creo que tiene muy buenas maneras de expresar el hastío del posmodernismo sin caer en la obviedad. Me ha gustado especialmente este párrafo:

«No encontré trabajo hasta años más tarde. Me refiero a un trabajo como es debido, algo que encajase con lo que había estudiado. Malogrados cinco años de estudio si no lo hubiese conseguido. Creo que mamá no lo habría soportado. Tanto dinero invertido en mí. <<¡Tantos esfuerzos! ¡Tantas privaciones! ¡Un verano no pudimos irnos de vacaciones porque había subido el precio del crédito! Y claro, ¡tú estudiabas tanto! ¡Prometías tanto!>>.»

Aquí está, en cuatro líneas, comprimida y lista para digerir toda la culpa que mi generación carga desde su nacimiento. Así de simple. Sin teorías de la conspiración, ni estadísticas, ni fact checks. Nos sentimos culpables porque hemos constituido el American Dream viviente de nuestros padres. Y probablemente sea eso, el sentirse en deuda, el haberse oído constantemente ser un proyecto tan prometedor, el que ha hecho que seamos unos intensitos de mierda: porque nos hicieron creer que éramos semidioses.

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