El Visitante de Stephen King

Inspector Anderson: Eso es muy loable. ¿Qué hora diría que era en el momento en que ha visto el rastro de sangre?
Ritz: No he mirado el reloj, pero calculo que las seis y veinte. Y veinticinco, puede. Me he dejado guiar por Dave, sin darle mucha cuerda para poder abrirme paso entre las ramos bajo las que él, con sus patitas cortas, pasaba sin mayor problema. Ya sabe lo que dicen de los beagles: pequeños pero matones. Ladraba como loco. Hemos salido a un claro, una especie de…, no sé, uno de esos rincones donde los amantes se sientan a besuquearse un rato. En medio había un banco de granito, y estaba todo manchado de sangre. Tanta sangre… Encima y debajo. El cuerpo yacía a un lado, en la hierba. Pobre niño. Tenía la cabeza vuelta hacia mí y los ojos abiertos, y donde debería haber estado la garganta solo había un boquete rojo. Tenía los vaqueros y los calzoncillos bajados, en los tobillos, y he visto algo…, una rama muerta, supongo…, asomar de…de…, bueno, ya me entiende.
Inspector Anderson: Lo entiendo, señor Ritz, pero necesito que lo diga para que conste en la declaración.
Ritz: Estaba tendido boca abajo, y la rama le asomaba del trasero. Ensangrentada también. La rama. Faltaba parte de la corteza, y tenía la huella de una mano. Ese detalle lo he visto claro como el agua. Dave ya no ladraba; aullaba, el pobre. No me explico quién puede haber hecho algo así. Tiene que haber sido un psicópata. ¿Lo cogerán, inspector Anderson?
Inspector Anderson: Sí, no le quepa duda de que lo cogeremos.

El Visitante de Stephen King.

Sé que puede parecer un cliché, pero un escalofrío polar me recorrió la espalda el día que leí este párrafo una noche de agosto del 2019. Hay veces en las que la lectura entreteje una red entre tus ojos y las palabras y se abre un canal por el que fluye un torrente de sensaciones. Es una conversación supraterrenal. El Visitante de Stephen King llegó a mis manos de una manera maravillosa: un turista madrileño se lo dejó en el mostrador del aeropuerto, mientras hacía su check in. En un primer lugar, le dije a la chica que le atendió que intentara por todos sus medios que lo recuperara: el libro ya estaba empezado y pensé lo mucho que le dolería sentarse en el avión y darse cuenta de que lo había perdido. En segundo lugar, le dije que si no lo conseguía, que me lo diera. Y aquí sigue, en mi casa.

Stephen King (<3) y El Visitante

En El Visitante de Stephen King asesinan a un niño de una manera horrible en Flint City, USA. Es una de esas situaciones mediáticas. De justicia más allá de los juzgados. Y saber quién ha sido es la única prioridad del Inspector Anderson. La historia está perfectamente equilibrada pero qué os voy a contar del viejo Stephen: tensión permanente, personajes tan bien definidos que parece que te los vas a encontrar en la frutería decantándose por un melón u otro y una magistral simpleza narrativa. Su manera de escribir es tan inmediata que las imágenes se suceden en modo cascada en el cerebro. Aunque se te estén cayendo los ojos del sueño.

El Visitante de Stephen King ofrece una historia que engancha y aterroriza y de la que ya se ha hecho una serie homónima en HBO y que, en cuanto podamos, incluiremos en La Sarishe. Prometo no empezarla afirmando que “me gustó más el libro”.

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