El lunes nos querrán de Najat El Hachmi

Lo que no supe explicarte entonces es que leer, sentirme parte de un mundo que nada tenía que ver con el nuestro, tan pequeño, ponerme en la piel de la protagonista de pequeñas y grandes aventuras, me permitía ensayar cómo vivir. Todo era un simulacro, es verdad, pero me sirvió de asidero al que agarrarme para no ahogarme bajo el peso de todas las normas que nos iban imponiendo.

El lunes nos querrán de Najat El Hachmi, Ediciones Destino

Mordí el anzuelo de El lunes nos querrán de Najat El Hachmi con este párrafo. Estoy segura de que me topé con este libro un lunes. Curioseaba las novedades de Planeta de Libros y me animé a leer un fragmento. Una conexión tremenda con estas palabras me hicieron mandar un whatsapp a mi librería de confianza para que me encargaran el libro. Cada vez más convencida de que Shakira tenía razón, de que somos las de la intuición y que hay que hacerle caso porque sí, efectivamente, nunca falla. Rápidamente confieso que esta novela me encantó.

En esta novela nos encontramos con una narradora adolescente que lucha por ser perfectamente responsable para así ser considerada merecedora de las pocas -casi nulas- libertades que le son concedidas por ser mujer. Pero claro, esta adolescente piensa, se escucha y se cuestiona a ella misma y a su entorno, y empieza a no soportar ya el futuro que se espera de ella. No sé si sus amigas son más libres, pero desde luego se preocupan menos por aparentar, por hacer lo que quieren sin ocultarse. Ella intenta controlarlo todo a base de listas, de proyecciones a corto y largo plazo, pero realmente se libera cuando se entrega a la suave rebeldía de sus amigas.

¿Para qué apuntar las cosas que quieres que sucedan en una lista cuando puedes ir haciéndolas conforme se te ocurran? (nunca está de más apuntarse esto en un post-it y recordarlo de vez en cuando)

Por eso después me angustié tanto cuando, cogida de tu mano, empecé a salirme del camino. No era solamente por miedo a mi padre, sino porque estaba traicionando a mi madre. Ella, que poco a poco, constante como una hormiguita, había conseguido para mí tanto o más que todas las autoras que yo leía. Las feministas me enseñaban que mi destino de mujer no era necesariamente el mismo que el de mi madre, pero era ella la que todas las noches le susurraba a mi padre al oído: déjala, que no hay nada malo en ello.

El lunes nos querrán de Najat El Hachmi, Ediciones Destino

Una vez más encuentro la necesidad del vínculo entre mujeres, esas amistades que son invencibles porque lo entienden todo y sobre todo, lo sostienen todo. Nuestras jóvenes se embarran, toman decisiones complicadas que a su juicio las conducirán hacia una cierta libertad, una posibilidad de formarse una realidad propia alejada de la carga familiar y circunstancial de su condición de extranjeras en un país en el que todavía estamos muy lejos de eliminar el racismo.

Se condensó la rabia, una rabia que era un motor que nos propulsaba hacia el futuro. Era soterrada, como un río de lava bajo las placas tectónicas de nuestras personalidades aparentemente tranquilas, aparentemente pacientes. Creo que el río ardiente de la rabia se había formado cuando nos habíamos dado cuenta de cómo eran en realidad las cosas, cuando fuimos atando cabos y comprendimos que nos había tocado un lugar en el que todos sacaban provecho de nuestro esfuerzo. Un esfuerzo en el que confiábamos para alcanzar otra vida, pero por el que nosotras no recibíamos más que una parte.

El lunes nos querrán de Najat El Hachmi, Ediciones Destino

Ellas se esfuerzan, se dan cuenta de que incluso su lucha por ser libres las conduce inevitablemente a una opresión distinta, desconocida, porque no solamente no son amadas en su mundo pequeño, el mundo grande también las odia y ejerce una violencia sistémica implacable. El lunes nos querrán es un libro necesario, cuya lectura se podría considerar obligatoria. Muestra una realidad que ocurre a dos calles de nuestras casas, una realidad en la que participamos y ejecutamos en el día a día de manera automática. Una realidad que, para variar, tampoco queremos afrontar.

Me parece de lo más acertado el título ya que condensa a la perfección las dos ideas fundamentales entre las que se mueve prácticamente toda la novela: la fe ciega en un futuro mejor como motor incansable y la absoluta certeza de que, en algún momento, habrá alguien que valore su existencia y por consiguiente las quiera. Porque pensar que el mundo todavía sigue negando espacios a las mujeres valientes ya no es asumible.

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