Diario pinchado de Mercedes Halfon

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Pienso en vos, como siempre. Como esas personas a las que les amputan un brazo y lo siguen sintiendo.

Diario pinchado de Mercedes Halfon, editorial las afueras

Últimamente descubro muchos libros buenísimos por instagram pero siempre se me olvida guardar el usuario que los recomienda. Intentaré ser mejor.

Me encanta leer diarios y nunca me acuerdo de ello. Esto me enfada porque los disfruto verdaderamente. Me recuerda a esa época en la que nos escribíamos cartas con las amigas, cuando todavía nos lo contábamos todo, sin pudor. Siento los diarios como el único espacio libre de traición, de falsedad. Es el marco en el que se desarrollan los sentimientos más puros y siniestros. Por eso, me apetecía mucho leer este pequeño Diario pinchado de Mercedes Halfon.

No conocía a Mercedes Halfon, y ahora mismo, solamente conozco lo que dice google de ella. Se nota que es poeta por los ojos con los que mira, por las pausas en las que, inevitablemente, te obliga a pensar. Se nota que es poeta porque condensa muchos conceptos en pocas frases, como aquellas mujeres que en una tarde consiguen llenar la despensa de conservas hechas por ellas mismas, con sus propias manos.

Diario pinchado es la historia del desencuentro, del ir detrás de alguien que no te devuelve la mirada, que está con la cabeza en otra parte. Y sin embargo, ella va haciendo sin forzar, sin ponerle nombre, dejando espacio para que algo surja. Otros lo llamarán “estar sin molestar”, pero yo creo que se trata de algo más profundo, se trata de respeto. Leyendo Diario pinchado he pensado en qué hubiera ocurrido si se hubiesen invertido los géneros. Qué pasaría si fuera él, y no ella, el que recorre kilómetros. Si fuera ella la que debe centrarse en su trabajo.

Estamos durmiendo en un colchón inflable que está pinchado. Vino con el departamento y hay que mudarse o tolerarlo así como está. Cuando nos acostamos está a tope, nada parece anormal. Luego, en el transcurso de la noche, empieza la fuga de aire. Muy lentamente vamos transformándonos en dos ve cortas: al ser lo más pesado, la cadera es lo primero que llega al suelo. Las piernas y el tronco bajan más despacio, al ritmo lento de una exhalación. Cuando despertamos estamos directamente en el piso sobre algo que parece un lago que se evaporó.

Diario pinchado de Mercedes Halfon, editorial las afueras

Inevitablemente, me doy cuenta de que yo también he dormido sobre ese colchón pinchado. Yo también me quedé flotando en ese lago que se evapora, y además me veo flotando cubierta en flores, como Ofelia. Entonces me doy cuenta de que este librito, este pequeño diario que cabe en todas partes, es mucho más grande de lo que parece, porque no es más que un espejo. Un espacio al que acudir para observarnos, pensarnos y por qué no, valorarnos. Mercedes Halfon, muchísimas gracias.

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